Sexo por dinero con mi jefe Categorias: sexo con maduros Soy una estudiante universitaria con 19 años que necesita dinero para mantenerme en el colegio. No tengo padres que me ayuden y mi trabajo de part-time no alcanza para cubrir todas mis necesidades. Entonces, acepté un trabajo temporal como asistente personal del jefe mayor de la empresa donde me habían contratado previamente. Él se llama señor Thompson y tiene 55 años, es un tipo corpulento con una gran barriga y cabello canoso que le cae sobre los hombros. Al principio, nos trataba como a cualquier otro empleador y asistente, pero gradualmente comenzó a comportarse de manera extraña. Una tarde, cuando estábamos solos en su oficina, me llamó para revisar algunos documentos. Mientras tanto, no podía dejar de observarme y hacer comentarios lascivos sobre mi cuerpo. Me dijo que estaba muy sexy y que le gustaría verme con una minifalda o un traje de baño. Yo me sentí incómoda pero sabía que necesitaba el dinero y pensé que podría obtener mucho mas dinero, pero sabia que en su casa no se podía hacer nada porque tenía mujer así que decidí jugar su juego. "¿Qué tal si nos tomamos un descanso en mi apartamento?", sugerí. Él aceptó sin dudarlo y salimos de la oficina. En mi departamento, me desvestí completamente ante él mientras él se quitó la corbata y el cinturón de su pantalón. Noté que tenía una gran verga, gruesa y peluda, con un pene erecto de unos 8 pulgadas de longitud. "Eso es una verdadera bestia", pensé para mí. Me tumbó sobre la cama mientras él se colocaba entre mis piernas abiertas. Comenzó a acariciarme los pechos y a lamer mi clítoris con su lengua larga y húmeda. Sentía sus manos subir y bajar por mi cuerpo, apretando mis tetas y jugueteando con mis labios vaginales. Luego, se posó sobre mí y penetró mi cuca con su enorme verga de golpe. Fue un dolor intenso al principio pero pronto se transformó en una sensación increíblemente erótica. Él me embestía fuerte y profundo, haciendo que mis paredes vaginales se contraían alrededor de su pene. Mientras tanto, yo lo masturbe con mi mano izquierda, jugueteando con sus bolas y acariciando su falo. Luego, cambié de posición para hacerle sexo oral, metiendo su verga entre mis labios y chupándola con fuerza. Pasaba mi lengua por toda la longitud de su pene, desde la punta hasta las bolas. Se dio cuenta de que me gustaba mucho chupar su verga y comenzó a penetrarme aún más fuerte, casi violentamente, mientras me ordenaba "Sigue así, chúpale bien", lo que me hacía sentir todavía más excitada. Sentí un orgasmo intenso alrededor de su pene y él se corrió con fuerza en mi boca. Después de disfrutar ese apasionado encuentro sexual, el señor Thompson se levantó del colchón y se vistió nuevamente. Me miró con una sonrisa satisfecha y me dio un sobre conteniendo $1,000. "Eso es por tu trabajo", me dijo. Desde ese día, comenzamos a mantener relaciones sexuales regularmente en mi apartamento después de que él terminaba su jornada laboral. A pesar de la gran diferencia de edad entre nosotros, descubrí que era un hombre muy habilidoso y apasionado en la cama. Y por supuesto, no podía negarme el dinero que tanto necesitaba para seguir estudiando y menos a las buenas primas que me daba por mi desempeño sexual.
Escrito por Anónimo
Autor y colaborador de la comunidad narrativa de Comunidad BDSM.

