La Noche de Locura
Categoria: Orgias/trios
Soy Alex, un chico de 19 años con una vida tranquila en la universidad. Mi amigo Jake, dos años mayor que yo, siempre me hacía salir a fiestas y nos divertíamos juntos. Esa noche, después de bebemos suficientes cervezas, vimos a esta chica sola y dispuesta en el bar.
Era una belleza rubia con pechos generosos y un trasero redondeado. Tenía unos ojos azules brillantes que nos miraban como si estuvieran rogando por ser conquistados. Su nombre era Lily, y estaba perdida entre la multitud de personas ebrias. Jake decidió acercarse y charlar con ella, y pronto descubrimos que tenía una mente viva y una personalidad juguetona.
Nos ofrecimos a llevarla en mi camioneta al otro lado del pueblo, donde vivía ella yo iba manejando y mi amigo en la parte de atrás con Lily el, la fue calentando era un experto en eso y cuando pasaron unos metros los veía por el retrovisor y llegue apenar mucho hp se la va a comer y me va a dejar a mi caliente pero me sentía feliz por el seguí andando kilómetros adelante volví a ver y ya la estaba masturbando, ella le dijo a mi amigo llévame donde quieras el le dijo vamos a un motel pero no podemos dejar a mi amigo solo tendríamos que entrar los tres . Lily aceptó sin dudarlo, ansiosa por vivir la fiesta.
Llegamos al motel en medio de una tormenta nocturna. Jake abrió la puerta del cuarto mientras Lily se desvestía en el vestidor. Tenía un cuerpo impecable, con curvas suaves y piel blanca como marfil. Se quedó apenas con un par de bragas blancas que destacaban sobre su trasero redondo.
Jake fue el primero en acercarse a ella. Me miró con una sonrisa pícara mientras se ponía de rodillas y comenzaba a lamer sus labios inferiores, sintiendo cómo se humedecían bajo su lengua. Lily gimio y entrelazó sus dedos con los de Jake, arqueando su espalda en señal de placer.
Después de hacerle un lujurioso beso en la boca, Jake se levantó y me pasó a mí el turno. Me acerqué a Lily sin poder contener mi excitación. Le di una caricia tierna por su mejilla antes de inclinarme y besarla con pasión. Su lengua bailaba con la mía mientras sus manos exploraban mi cuerpo ansioso.
Me quité la camisa y los pantalones, dejando solo mis boxers sucios. Lily se relamió los labios al ver mi erección sobresaliendo. Me ayudó a quitarme la ropa restante, dejándome completamente desnudo ante ella.
Con un suspiro, me tendí sobre el colchón mientras Jake se acercaba detrás de Lily. La tomó por las caderas y la levantó para sentarla encima de mi verga lista. Con una sonrisa lasciva, Jake comenzó a penetrarla lentamente, presionando su entrada con cada embestida hasta que finalmente se hundió profundamente en ella.
Lily gritó de placer al sentir cómo su vagina se estiraba alrededor de mi verga. Jake la montó con fuerza mientras me dedicaba a besar y mordisquear sus pechos generosos, jugando con sus pezones erectos entre mis dedos. Lily gemía y se retorcía debajo de nosotros, perdida en una ola de placer incontrolable.
Después de varios minutos, Jake la hizo cambiar de posición, para que yo pudiera entrar también. Me acerqué a ella mientras Jake se sentaba detrás, rodeándola con sus brazos fuertes. Lily me abrazó por la cintura mientras Jake la penetraba desde atrás. Comenzamos a mover nuestros caderas al unísono, creando una rutina de placer sin fin.
Su vagina apretada me hacía sentir como si estuviera en el cielo cuando me embestía con fuerza. Lily se quejaba y gritaba de placer cada vez que nos penetrábamos más profundo. Su espalda se arqueaba mientras Jake le susurraba al oído cosas obscenas que la hacían sonrojarse.
Poco a poco, ambos nos movíamos más rápido, acercándonos al clímax. Lily comenzó a temblar debajo de nosotros y se apoyó en mis hombros mientras Jake seguía penetrándola con vigor. De repente, ella gritó mi nombre y se estremeció violentamente bajo nuestra unión.
Jake la sostuvo firmemente mientras yo sentía sus paredes vaginales contraerse alrededor de mí. Perdí el control y corrí fuerte dentro de ella, llenando su interior con mi semen caliente. Lily se relajó y me abrazó, jadeando y sonriendo con ojos hambrientos de placer.
Nos tomamos un momento para recobrarnos antes de cambiar nuevamente de posición. Esta vez, Jake se tendió en la cama mientras yo montaba a Lily. Comencé a penetrarla lentamente, disfrutando del calor y la textura suave de su vagina. Ella me rodeó con sus piernas, apoyándose contra mi trasero mientras Jake comenzaba a hacerle sexo oral.
Jake se lanzó sobre su cuca, lamiendo y chupando cada centímetro de piel sensible hasta que Lily empezó a gemir y arquearse. Él la tomó por las caderas y la penetró más profundo con su lengua, llevándola al borde del orgasmo.
Con Jake comiéndose su clítoris, yo aumentaba la velocidad de mis embestidas, sintiendo cómo sus paredes vaginales se contraían a cada toque. Lily gritó mi nombre una y otra vez mientras el placer la consumía completamente. Su cuerpo se estremeció violentamente debajo mío cuando alcanzó su clímax más intenso.
Jake no se detuvo. Continuó chupando y lamiendo su clítoris hambriento, manteniéndola en un éxtasis prolongado. Yo la sostuve firmemente mientras ella se movía erráticamente debajo de nosotros, perdida en el infierno del placer.
Finalmente, Jake la sacó de esa tortura oral y se tendió a su lado, con una sonrisa triunfal en sus labios cubiertos de saliva. Lily se derrumbó sobre él, jadeando y mirándonos con ojos hambrientos de más.
Nos turnamos durante las siguientes horas, alternando entre penetraciones, sexo oral y juegos lascivos sin límite. Lily parecía insaciable, siempre buscando nueva formas de placer. Nosotros la complacíamos con gusto, disfrutando cada segundo de su compañía.
Al amanecer, cuando ya no podíamos más, nos acomodamos alrededor de ella y nos dormimos abrazados, con sus caderas calientes sobre nuestros cuerpos sudorosos. Lily se despertó varias veces durante la noche para hacer el amor con nosotros nuevamente, como si no pudiera resistir la tentación del placer.
Al día siguiente, cuando finalmente salimos del motel, Lily nos acompañó hasta mi camioneta con una sonrisa triste en sus labios. Le dio un apretado abrazo a cada uno de nosotros y se despidió con un "gracias por la noche increíble". Nos miramos entre nosotros, ambos sintiendo el mismo remordimiento.
Nunca antes habíamos sentido algo así. Esa locura nocturna había sido intensamente erótica, pero también nos dejó con una sensación de culpa. Lily no era una chica fácil de olvidar. Pero lo que sí sabíamos es que la noche de fiesta se convertiría en un recuerdo inolvidable para siempre.
Y aunque sentimos ese peso moral sobre nuestras conciencias, no podíamos negar el placer extasiante que habíamos compartido con esa hermosa rubia. Fue una experiencia única que nos dejaría marcados para siempre, y sin duda, la recordaríamos durante mucho tiempo por venir.
A
Escrito por Anónimo
Miembro de la comunidad.
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