La Profesora mayor cede a mis encantos Categoria Sexo con maduras
Soy Alex, un apuesto chico de 18 años en la universidad, con una vida social intensa. Pero nada me inquieta más que mi obsesión por profesora Victoria, una mujer hermosa y encantadora de 35 años que imparte mi clase favorita: Filosofía Existencial. Aunque se esfuerza por mantener una distancia profesional, su belleza y autoridad no pueden ocultarse. Me atrapa con sus ojos oscuros y la manera en que dirige la clase con control total. Su voz profunda me vuelve loco de deseo. La primera vez que intenté acercarme, después de una sesión especialmente caliente de filosofía, Victoria se volvió brusca. "Alex, tienes buen cerebro pero malas intenciones", me dijo con un tono frío mientras me ordenaba irme. Permanecí un rato más en la habitación tratando de convencerla de que solo buscaba discutir sobre Kant o Hegel, sin éxito. Poco tiempo después, durante una cena informal en el campus, Victoria me rechazó nuevamente. "Tú eres mi estudiante, Alex. No puedo pasar nada entre los dos", sentenció con un gesto de desaprobación mientras apartaba su mano de la mía. Sin embargo, noté que sus ojos brillaban con algo más que desagrado. La tercera ocasión fue durante una reunión de tutorías particulares en su oficina. Victoria estaba sola y relajada cuando empecé a hablar sobre Heidegger y el existencialismo. Sin previo aviso, me agarró del cuello con fuerza y me acercó bruscamente hasta que nuestros cuerpos se rozaron. "¿Lo deseas tanto, Alex?", susurró en mi oído mientras me miraba fijamente a los ojos. Esa vez sí accedió a mi avance. La noche fue una locura de pasión desenfrenada en un motel cercano al campus. Después de cambiar nos vestidos por ropa interior, nos tiramos en la cama, jadeantes de anticipación. Victoria se tendió boca arriba y me miró con ojos hambrientos mientras empezaba a desabrochar mi pantalón. "Quiero probar cada centímetro de ti", susurró antes de agarrarme la verga con su mano caliente y besarla con avidez. La envolví con mis manos y la penetré lentamente, sintiendo cómo su cuca se ajustaba a mi polla. Ella gimió al sentirme entrar en ella profundamente. Comencé a moverme en un ritmo constante, frotando mi glans contra sus paredes internas mientras sus pechos rebotaban con cada embestida. Victoria se puso de cuclillas sobre mí, apoyándose en mis caderas mientras me chupaba la verga con su boca experta. Su lengua rodeó mi glande y bajó por toda la longitud de mi membre antes de tragármela hasta la base. Me corrí temblando al sentir el intenso placer que ella me estaba dando. Después de un momento, se levantó y montó sobre mí de nuevo. Esta vez fue más brusca y salvaje, con fuertes golpes de su cuca contra mi pelvis mientras gritaba de placer. Me agarré a sus caderas y la penetré profundamente desde abajo. Victoria se puso sobre el pecho izquierdo mío y me miró fijamente al tiempo que se tomaba las tetas con ambas manos. "Quiero que te corras dentro de mí", me ordenó antes de sentarse encima, cubriéndome por completo con su cuerpo voluptuoso. Comencé a moverme en círculos lentos, acariciando sus paredes vaginales con mi polla dura. Ella empezó a gemir y a moverse rítmicamente sobre mí, aumentando la intensidad de nuestros movimientos hasta alcanzar un clímax apasionado juntos. Después de esa noche frenética de sexo, Victoria nunca volvió a rechazarme ni trató de mantener distancia. A partir de ese momento, nuestras relaciones pasaron a ser más abiertas y explícitas en el campus, al margen de la autoridad docente-alumno. Como resultado, mi vida sexual y académica experimentaron un cambio radical y emocionante bajo la guía de mi profesora amada.
Escrito por Anónimo
Autor y colaborador de la comunidad narrativa de Comunidad BDSM.



