Titulo: "La tentación el entrenador de mi hijo" categoria: infidelidad Soy una mujer casada, con un marido que me ama y tres hijos preciosos. A mi hijo mayor le gusta el fútbol, así que lo inscribí en un equipo local. Eso es cuando conocí al entrenador, un hombre apuesto de unos 35 años, cabello oscuro y ojos brillantes. Al principio, todo parecía normal. Él se encargaba de los entrenamientos mientras mi marido me esperaba en el banco de espectadores. Pero con cada encuentro, sentí que algo dentro de mí comenzaba a calentarse. La forma en que miraba a mis hijos con tal dedicación y amor era contagiosa. Sus manos, fuertes y sabias para guiar los movimientos en el campo, me hacían soñar... Comenzó siendo una charla casual después del entrenamiento, sobre la forma en que mi hijo estaba progresando. Luego, pequeños gestos de amabilidad hacia mí, como ofrecerme un vaso de agua mientras hablábamos. Con cada encuentro, se volvían más prolongados y subrepticios sus toques, sus miradas. "¿Estás bien?", me preguntaba en voz baja, acercándose a mí con preocupación mientras mi marido charlá con otros padres. "No tienes un aspecto muy saludable últimamente." Era una observación inocente, pero su tono caluroso me hacía estremecer. Una noche, después de un partido especialmente intenso para mis hijos, el entrenador se ofreció a acompañarme a mi coche mientras mi marido estaba ocupado con otros asuntos. Caminamos en silencio por la oscuridad hasta que nos encontramos solos, a cierta distancia del estadio. "¿Te importaría si...?", su voz era un susurro cerca de mi oreja, "Si te acercaras un poco más? Estaba asustada." Me miró con ojos hambrientos y me agarré a él como si fuera una roca sólida en medio del mar. En ese momento, todo control se desvaneció. Su boca se encontró con la mía en un beso apasionado que me dejó sin aliento. Mis manos recorrían su cuerpo, acariciando sus músculos firmes mientras él me sostenía contra él. "Quiero poseerte", me susurró mientras desabrochaba mi blusa y lo hacía con el botón de mi pantalón. "Deseo sentirte." Yo respondí arqueándome hacia él, ansiosa por su contacto. Sus dedos encontraron mi clítoris y comenzaron a masajearlo con habilidad mientras una mano exploraba mis curvas. "Estás tan caliente", me dijo al tiempo que deslizaba un dedo dentro de mí. "No pude soportar más." Con la otra mano, él se desabrochó los pantalones y liberó su erección. Me posé sobre él y sentí su miembro duro presionando contra mi entrada. "Te deseo", susurró mientras penetraba lentamente, como si quisiera hacer que el placer durara eternamente. "Eres tan apretada." Sentía cada centímetro de él dentro de mí, llenándome por completo. El placer era intenso, casi doloroso, y yo me aferré a su espalda gritando su nombre. Luego vino una serie de embestidas frenéticas mientras sus manos recorrían mi cuerpo. Me dio un orgasmo después del otro hasta que no pude soportar más. Él se detuvo, jadeante, y me besó con pasión mientras yo temblaba en sus brazos. En ese momento, supe que todo había cambiado para siempre. Había cruzado una línea imborrable y no había vuelta atrás. Mientras nos separábamos, ambos sabíamos que pronto volveríamos a encontrarnos, ansiosos por renovar ese placer prohibido.
Escrito por Anónimo
Autor y colaborador de la comunidad narrativa de Comunidad BDSM.




